Consideraciones para la seleccion de animales en las ventas.

15.11.2012 20:36

Recientemente asistí a una de las últimas ventas de la temporada de subastas que se llevan a cabo en el estado de California. Por momentos dediqué algún tiempo a observar a las personas, potenciales compradores, tratando de seleccionar una pieza que se pudiera traducir en una adquisición importante que generara grandes beneficios a su nuevo propietario. La mayoría de estas personas, catálogo en mano, observaban los nombres importantes, “inbreeding”, líneas maternas y paternas, ganadores selectivos etc., que pudieran estar relacionados con el animal o “pieza” en cuestión, además revisaban con detalle la conformación de los animales. Estos dos factores, la conformación y el “pedigrí” del animal son sin duda las principales armas que la mayoría de los compradores usan para decidir cuál es el animal de su agrado. Sin embargo, a mí, se me hace difícil pensar que la selección de un potencial campeón este basada solamente en el estudio del “pedigrí” del animal y en el análisis de sus miembros. Si el “negocio” fuera tan sencillo, la selección de una buena “pieza” en subasta debería ser algo más fácil de lo que realmente es. La historia del purasangre de carrera está llena de casos que demuestran que las grandes sumas de dinero, el análisis de la conformación y el asesoramiento de los “gurú” en el estudio del “pedigrí” no son suficientes para elegir o seleccionar un animal destacado. 

                Norway, un hijo del destacado semental Storm Cat en la famosa yegua Weekend Surprise, medio hermano al caballo del ano de 1992, A.P. Indy y al ganador del Preakness de 1990, Summer Squall, costo $3,000.000 en subasta; sin embargo nunca pudo ganar una carrera y produjo para sus propietarios escasos $2,700. Como Norway, existen miles de casos en los cuales los más poderosos compradores a nivel de las ventas más selectas, han fallado en su intento de seleccionar un futuro campeón, a pesar de gastar miles de dólares para formar equipos que los asesoren. Por otro lado, Seattle Slew pasó desapercibido para la mayoría de los grandes inversores que entablan verdaderas “batallas” en el ring de ventas, con el único propósito de no dejar ir una “pieza” que potencialmente pudiera convertirse en un futuro campeón. Seattle Slew costó apenas $17,500 y ganó la triple corona americana en condición de invicto. Su éxito ha trascendido mas allá de las pistas, convirtiéndose en uno de los padrillos más influyentes en la cría a nivel mundial. Pareciera no existir explicación para este tipo de situaciones, nadie, pienso, sería capaz de poner en duda las calificaciones y conocimientos de las personas que han servido como asesores en descalabros como el relatado anteriormente. Será entonces un asunto de “suerte”?. Será que la fortuna que le falto al comprador de Norway le sobró al que puso su atención en Seattle Slew?. Esto no es completamente descabellado ya que algo de suerte no deja de ser una gran ayuda al momento de tomar cualquier decisión, independientemente que la misma haya sido el producto de un análisis altamente profesional. Pero quizás, la diferencia entre el éxito y el fracaso pudiera estar en la consideración de otros factores o detalles propios del animal, que solo algunas personas con dones y conocimientos que van más allá de lo que el grueso de los compradores ven, son capaces de observar.

                Revisando algunas de las revistas especializadas, he leído con interés algunas entrevistas realizadas a reconocidos agentes de ventas, con el fin de extraer de estas, algunas informaciones que pudieran ser interesante y que son el producto de años de experiencia de estas personas, observando, seleccionando y comprando caballos. Estas experiencias han sido usadas por los mismos para seleccionar años tras años aquellas piezas que luego han tenido actuaciones destacadas a nivel de las pistas, alcanzando los más altos logros.

                Definitivamente para estos agentes de ventas, como para la mayoría de los potenciales compradores que juzgan las cualidades físicas de un caballo, la conformación del animal juega un papel importante, sin embargo más que hacer énfasis en detalles que pudieran descalificar al animal, estos, ven al mismo en conjunto y le da a cada caballo una oportunidad. Uno de ellos, Mike Ryan de reconocida trayectoria, comentaba:  “ Yo observo lo positivo de cada caballo, todos los caballos tienen defectos, lo importante es saber que tan severo pueden ser y hasta qué punto uno como comprador estaría dispuesto a tolerarlos”. Al observar el animal en conjunto, Ryan selecciona aquellos animales que se “mueven” bien, aquellos que usan todo su cuerpo, cabeza, cuello, espaldas y miembros para moverse consistentemente hacia delante. “Si se mueve bien al caminar, usualmente ellos también lo hacen al galopar”. El movimiento es uno de los aspectos más importantes que Ryan observa al momento de seleccionar al animal. Por otro lado, para él, la actitud del animal es un aspecto importante a evaluar, durante las ventas dedica buena parte de su tiempo a ver y estudiar el carácter del animal, para él un buen caballo debe lucir y sentirse “feliz”, relajado. “Si un animal no tiene una buena disposición, nunca será productivo a nivel del hipódromo”. Los buenos caballos, usualmente tienen ojos grandes, con una expresión agradable y una buena actitud, de acuerdo a su experiencia, él nunca ha visto un buen caballo que no sea “inteligente”. 

                Cuando estos expertos evalúan un “yearling” en las ventas y observan en su catalogo su pedigrí, lo hacen con el fin de identificar en el animal, rasgos o caracteres típicos, propios de sus antecesores, que le permiten al joven potrillo lucir o de alguna forma asemejar a alguno de los influyentes o destacados individuos que aparecen entre sus antepasados. Al ver el pedigrí del animal, estos expertos, son capaces de determinar si los rasgos o características superiores de algún “nombre” que predomine dentro de los antecesores del potrillo, se han transmitido de generación en generación, para ellos, este aspecto tiene gran importancia a la hora de seleccionar animales con el potencial suficiente para convertirse en futuros campeones.

                Aunque el éxito de estas personas en buena medida es el producto de años de observación y evaluación de animales jóvenes a nivel de las ventas, muchos de ellos hablan y con toda seguridad es así, de la existencia de un don especial. El instinto o el “feeling” para seleccionar un caballo con habilidad y corazón es un atributo que solo algunos tienen. Quizás para el resto, lo mejor, es buscar lo positivo de cada animal, el caballo perfecto no existe y nunca menospreciemos a uno, porque con seguridad ese, se encargara en la pista, de demostrarnos lo equivocados que estábamos en cuanto a su habilidad atlética.

                               

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