Criando para correr corto

16.11.2012 22:49

           

            “ Cuando comencé a criar caballos de carrera hace algunos años atrás, me empeñé en que estos pudieran desempeñarse con éxito en distancias clásicas. Mi intención era obtener caballos capaces de ganar carreras en distancias por encima de la milla (1600mts). Mis potros, sin embargo, no fueron valorados al momento de llevarlos a subasta; mi criterio de cría no estaba acorde con lo que buscaban los compradores, no tuve otro camino que llevarlos a correr y entrenarlos. Entonces, comenzó otro problema, semana a semana buscaba una carrera en una distancia ideal para mi caballo, pero la programación estaba llena de carreras en distancias que no superaban los 1200 mts.”

 

Este breve relato, con seguridad, toca a muchas de las personas relacionadas con la industria del purasangre. En el se describe la tendencia actual de la misma y encierra una de las mayores preocupaciones de muchos de los amantes del caballo de carrera. Recientemente he podido sentir la preocupación que existe entre algunos criadores, quizás aquellos más pequeños y menos comerciales, y propietarios de caballos, por la tendencia cada vez mayor a llenar la programación de los diferentes hipódromos norteamericanos con carreras cada vez más cortas. Alguno se pudiera preguntar ¿qué tienen de malo las carreras en distancias cortas?. Sin embarg0 la cuestión no es tan sencilla, detrás de esa tendencia, existen una serie de implicaciones que están afectando la industria del purasangre a nivel mundial.

Pero, ¿a qué se debe que las personas encargadas de hacer la programación para los diferentes hipódromos, aumenten constantemente el número de carreras en distancias que no superan los 1200 mts.?. La respuesta da vueltas en un círculo vicioso donde participan varios factores, cada uno de ellos contribuyendo con una cuota de responsabilidad. Mi intención es presentar de una manera global lo que está detrás de algo que pareciera sin importancia, pero que sin duda, amenaza seriamente a la industria del Purasangre. 

¿Dónde comienza todo?, quizás tendríamos que retroceder unos 50 a 70 años. A partir de entonces la tendencia ha ido en función de conseguir caballos cada vez con mayor velocidad. En principio, suena lógico, más velocidad mayor posibilidad de ganar. Sin embargo, el uso casi exclusivo de sementales que transmiten velocidad y precocidad (Brillantes), en su mayoría descendiente de un antecesor común, Phalaris, ha provocado una disminución y en algunos casos la perdida total de líneas sanguíneas distintas, que a diferencia de los descendiente de éste, transmitían a sus hijos dosis importantes de resistencia o “stamina”. En otras palabras, se ha ido perdiendo en el “pool” de genes de la raza, el equilibrio necesario para garantizar la esencia del purasangre, velocidad y resistencia. Pareciera que lo que comenzó en principio para beneficiar a la raza y al espectáculo, está fuera de control, y la velocidad es el único factor a considerar a la hora de producir caballos de carrera. “Construimos la velocidad para el futuro” es la forma de promocionarse de algunos de los principales productores de caballos en Norteamérica, ofreciendo caballos veloces, pero mal conformados, con defectos congénitos y cada vez menos sanos, muchos de los cuales luego de una exitosa pero fugaz campaña como dosañero, son destinados a la cría dándole continuidad al ciclo. ¿Pero cómo romper este ciclo?. Los criadores alegan “es la mejor manera de vender nuestro producto” y subasta tras subasta, los precios más altos entre los potros dosañeros en entrenamiento los alcanzan aquellos animales capaces de “volar” los 200 mts. en 10’ flat. Pareciera entonces que en buena parte el problema tiene que ver con el tipo de animal que se está produciendo. Sumado a esto, algunos opinan, que los entrenadores de caballos en Norteamérica saben que en promedio, ellos están recibiendo caballos potencialmente menos sanos. Por tal razón, ellos prefieren correr carreras cada vez más cortas donde según su experiencia las posibilidades de lesión son mas remotas. Acondicionar un caballo para correr 1200 mts. es mucho más fácil y exige un menor esfuerzo para el animal, que acondicionarlo para 2000 mts. Por último, varios de los principales entrenadores en Norteamérica se iniciaron como entrenadores de caballos cuartos de milla y algunos opinan que su inclinación natural es correr carreras cada vez más cortas, al punto que algunos no han ocultado su deseo, de que carreras tan significativas a nivel mundial como el Belmont Stake, sean bajadas de distancia. Entonces, ¿para qué programar carreras en distancias más largas si pareciera que no hay caballos para correrlas?.

Sin embargo, no todo está perdido; quizá como en otros momentos a lo largo de la historia del purasangre, llegó la hora de parar, revisar lo que se viene haciendo y aplicar los correctivos. Por supuesto, esta no es una tarea fácil. Está de parte de los principales criadores darle un vuelco a la “moda” y comenzar a producir un tipo de caballo más seleccionado y equilibrado. De igual forma, el ejemplo de otras potencias hípicas a nivel mundial, donde muchos de los veloces padrillos americanos se han destacado a través de la participación de sus hijos en pruebas de aliento, pudieran motivar a una revisión por parte de los entrenadores de las técnicas de entrenamiento aplicadas. De las grandes carreras en distancias clásicas se enriquece el hipismo a nivel mundial, ellas demandan de sus ganadores la resistencia para mantener un tren de carrera competitivo a lo largo de todo el trayecto. El “aliento” o la “stamina” nunca serán eliminados de la raza y en los pedigrí de los grandes campeones seguirán apareciendo aquellos sementales, injustamente relegados, capaces de transmitirlos.

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