El Cruzamiento en el Caballo de Carrera, un misterio todavia sin solucion.

04.11.2012 20:49

Cuando los seres humanos no encontramos una forma adecuada, comprobada científicamente de resolver un problema, de curar una enfermedad, de resolver un misterio etc., aceptamos y ponemos en práctica una variada gama de soluciones, tratamientos o teorías, siendo todas ellas consideradas como válidas. 

En otras palabras el desconocimiento parcial o total de una situación, acepta y valida variadas soluciones mientras alguna de ellas no sea capaz de imponerse por sobre las otras. Como siempre, no podemos irnos a lo extremos y en algunos casos pueden surgir y ser consideradas como valederas mas de una manera de resolver un problema. 

Producir un caballo de carrera superior para algunos puede ser un arte, para otros quizás es una ciencia, pero muy probablemente para todos sin excepción, es todavía un misterio que no tiene solución. Por tal razón, la forma o manera de abordar el problema es muy variada al punto que por momentos algunas de estas tentativas soluciones a pesar de rayar en lo absurdo fueron consideradas, defendidas y puestas en practicas por personas que se consideraban a si mismas “expertos” en la materia. 

En uno de los números de la prestigiosa revista The Blood Horse publicado en Abril de 1937, su editor Joe Estes escribió, “tal como ha sido propuesto por varios y bien conocidos expertos en la materia esta teoría sostiene que los mejores resultados al momento de planificar un cruce, se obtienen cuando los padres son de la misma edad”. 

El relato trataba sobre la campaña como reproductora de una yegua inglesa de nombre Fatima II. La yegua que falló en producir un caballo de calidad luego de ser servida por varios de los mejores padrillos ingleses del momento y tras varios años vacía, tuvo éxito luego de ser servida por un padrillo llamado The Porter. 

Estes continuaba, “hasta que ella fue servida por ThePorter, Fatima II nunca antes había sido servida por un padrillo de su misma edad”, y continuando de una forma irónica concluía, “quizás el conocimiento de tal situación le inhibía a ella sus facultades hereditarias”. Y es que para Estes, un estudioso que aplico la estadística y la matemática en función de obtener mejores caballos de carrera, la cría de los mismos debía estar soportada por principios científicos. 

En parte, el problema con la cría de caballos de carreras y las posibles maneras o teorías conocidas para obtenerlos se remonta a los inicios de esta actividad y a la forma como se ha obtenido y recopilado mucha de la información que todavía actualmente usamos en programas de cría. 

En el prefacio de su libro sobre teorías para criar caballos de carrera, Franklin Mitchel escribía, “en un libro sobre teorías para criar caballos de carrera muchas voces pueden ser oídas". 

En adición a la información dada por los mejores conocedores del tema, los criadores han recibido una gran cantidad de información de historias contadas por aquellos que estuvieron antes que nosotros. Frecuentemente estas historias son relatadas de padres a hijos, de mentores a sus asistentes quienes luego se convirtieron en entrenadores, criadores, capataces o gerentes de criaderos y algunas veces hasta en periodistas. Mitchel continuaba, “esta manera como ha sido pasada la información, parcialmente aprendida, parcialmente intuida, es una de las razones por la cual las carreras de caballos son un deporte unido a una tradición. Tanto en los hipódromos como en los criaderos, están las experiencias de aquellos que dieron los primeros pasos, que aprendieron cosas sobre el manejo y los caballos y los cuales transmitieron sus conocimientos a las generaciones siguientes.” 

Sin embargo la participación cada vez mayor de ciencias como la genética, la biomecánica, la estadística y la matemática en la cría del purasangre, aplicadas con miras a obtener caballos de carrera cada vez mejores, ha provocado que algunas de las teorías con las que contamos actualmente hayan surgido de una manera diferente. 

El dosage, los Nicks, el Inbreeding, el cruce de “bueno” con “bueno”, han sido algunas de las maneras de establecer programas de cría que han perdurado por mas tiempo y siguen todavía vigentes. 

El ADN mitocondrial, el Factor X, la Biomecánica, los índices estadísticos han surgido mas recientemente para engrosar aun más la gama de opciones disponibles para tratar de resolver el problema. Alguna de ellas más populares que otras, algunas mas lógicas que otras, algunas mas fácilmente aplicables y otras mejor soportadas por bases científicas. 

Lo importante es que mientras ninguna sea capaz de imponerse sobre las otras, sin dar pie a dudas, todas serán una herramienta mas a disposición de lo criadores para afrontar la cría del purasangre con un porcentaje solo un poco mayor de éxito. 

Muchas de las personas involucradas con la cría del caballo de carrera de una u otra forma, basado en estas teorías, crean su propio “patrón” con lo que es para ellos importante a la hora de estudiar un pedigrí o establecer un cruce con miras a obtener un caballo de carrera superior. 

Con frecuencia me gusta analizar el pedigrí de caballos de los cuales tengo referencias, que he conocido, de los cuales he estado cerca y he tenido oportunidad de ver su desempeño atlético, algunos grandes corredores otros no tanto. En oportunidades aparecen perfectamente ante mí cada uno de aquellos detalles que me gustan ver en un pedigrí, mi “patrón”, y que me permite explicar sin problemas el éxito del mismo. 

Sin embargo otras veces se me hace más difícil entender que sucedió, que contribuyo a tanta calidad. Leyendo un articulo del propio Joe Estes “El gran misterio del pedigrí” publicado hace ya un tiempo atrás, el mismo hizo un análisis que creo es muy importante al momento de estudiar un pedigrí, establecer cruces y hasta evaluar un catalogo de ventas para la selección de un animal. 

Estes escribía,” los pedigrís de los caballos de carreras son estudiados con un interés tal que podemos llegar a la hipnosis. Es un reto para la mente del hombre ir dentro del laberinto y resolver el misterio. En algún lugar del laberinto uno esta seguro de encontrar la respuesta. Estudias minuciosamente, detalle a detalle, hora tras hora, hasta que finalmente percibes un “patrón”. Ahora tienes una pista, una idea y ávidamente buscas por la repetición del mismo e inevitablemente lo consigues nuevamente. Con la repetición aumenta tu confianza, has encontrado el camino. Tus ojos se habitúan de tal forma al “patrón” que has descubierto que ahora lo encuentras tan fácilmente como si estuviera resaltado especialmente para ti en el pedigrí que estas estudiando”. 

Tras haber leído este relato, ahora cuando estudio un pedigrí sin descartar mi “patrón”, conformado por aquellas situaciones que para mí lucen lógicas, que pienso tienen peso  y además tienen soporte científico, he cambiado un poco la manera de buscar la solución al problema. Sin duda hay que ser mas abierto y no encerrarse en un modelo que uno considera infalible. Esta manera abierta de estudiar un pedigrí me ha permitido considerar nuevos modelos y ha abierto nuevas puertas para encontrarle explicación a aquellos casos en los cuales parecía no existir ninguna.          

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