El factor "Beyer Speed"

30.11.2012 20:46

Andrew Beyer, un columnista hípico para el Washington Post, era también un brillante “handicapper” o pronosticador. Por años, Beyer aplicó las matemáticas para determinar las posibilidades de triunfo de un caballo en una determinada carrera. Beyer consideraba algunos factores como el tipo de superficie y la distancia en la que un caballo competía, y la transformaba en un valor único que con mucha exactitud definía la habilidad o el desempeño del animal en una determinada prueba.

Rápidamente Beyer cayó en cuenta de lo útil que resultaba este valor, para comparar el “performance” de los diferentes caballos que habían participado en distintas distancias, en los diferentes hipódromos a lo largo de todo el país. Al final de su análisis, Beyer tenía una idea bien clara de cual animal era el mas rápido de la prueba. El éxito de este valor, “The Beyer Speed”, como se le conoce en inglés, fue tal que a partir de 1992 el mismo fue calculado para cada animal e incluido en todos los retrospectos o “past performance” de la prestigiosa publicación The Daily Racing Form

Para entender mejor el origen de este valor, que hoy en día aparece en casi todas las publicaciones destinadas al pronostico, hace un tiempo atrás adquirí uno de los varios libros escritos por Beyer, “Beyer On Speed”. Ese valor único encontrado por Beyer, y que le daba un valor al performance de un caballo en una carrera determinada, permitía aclarar varias de las dudas que tiene un “handicapper” o pronosticador mientras analiza una carrera. Ahora Beyer sabia no solo cual caballo era el mas rápido, además el podía saber si un “claimer” de $25.000 de New York, podía ser mejor que un caballo de handicap de Washington o un veloz millero de California cuando todos se enfrentaban en la misma prueba. Revisando de nuevo aquel libro, que por un tiempo había quedado en el olvido, encontré un relato que describía otra de las aplicaciones que Beyer le dio a su cifra y que para el momento, le permitió entender un fenómeno que lo desconcertó de tal manera, que le hizo pensar hasta abandonar el “juego”.

Este relato además me pareció interesante por la estrecha relación que guardaba con el tema de la medicación pre carrera desarrollado en el articulo anterior. En su relato Beyer comentaba: “ a mediados de 1970, yo estaba confundido por los resultados de las competencias en Maryland. Los caballos se estaban desempeñado de una manera que desafiaba toda la lógica del pronostico; mas aun, parecía que ellos estaban desafiando las leyes de la naturaleza”. Beyer continuaba: “Sprinters” con poco corazón se transformaron en sólidos corredores de distancia. Algunos entrenadores “reclamaban” caballos y los mejoraban de la noche a la mañana hasta por 20 cuerpos”. Beyer confesaba que para ese momento el desconocía lo que estaba sucediendo. El relacionó este fenómeno con nuevos métodos de entrenamiento, no obstante,  le llevo un tiempo saber que lo que estaba detrás de aquellos resultados carentes de lógica no era precisamente la habilidad de los entrenadores, sino la introducción ilegal en los hipismos Norteamericanos de un diurético conocido como Lasix.

El Lasix reduce la presión sanguínea a nivel de los vasos pulmonares atenuando el “sangramiento” o como se le conoce médicamente “hemorragia pulmonar inducida por el ejercicio”, una condición que afecta el desempeño normal del caballo en carrera. La incidencia de la condición es tan alta y el uso del medicamento tan popular, que la mayoría de las autoridades hípicas a nivel mundial se vieron en la necesidad de legalizar su uso en animales inscritos para participar en competencias publicas. Beyer tras su estudio encontró un patrón que se repetía. Según el análisis de su valor los caballos mejoraban marcadamente cuando ellos corrían por primera vez bajo el efecto del diurético. Según su estudio 2/3 de los caballos que recibían el Lasix por primera vez se desempeñaban de acuerdo con el análisis de su “Beyer Speed” a una velocidad mayor que la alcanzada en sus  actuaciones previas.

El efecto del medicamento es de tal trascendencia para el desempeño de un animal en carrera, que actualmente los programas oficiales para cada hipódromo y las publicaciones especializadas están en la obligación de informar al publico apostador cuales animales recibirán el medicamento. Pero mas aun, deben destacar particularmente aquellos caballos que correrán bajo su efecto por primera vez, así como aquellos que tras haberlo recibido en carreras previas, por decisión de su entrenador, no lo recibirán para la prueba en cuestión. Yo no tengo ninguna duda sobre el efecto beneficioso que algunos medicamentos como por ejemplo el Lasix, producen sobre el desempeño de un animal “ajustado” o en “condición”. Sin embargo debe quedar claro, que ese efecto beneficioso se alcanza cuando la droga es utilizada con criterio, indicada por un Medico Veterinario, tras el diagnostico de un problema o patología. En el caso de la hemorragia pulmonar, ese diagnostico se produce tras el examen endoscopico del caballo luego de un “briseo” o de una carrera.

El medicamento o droga mágica, ese que muchos entrenadores o propietarios usan a escasas horas de la prueba para asegurarla, no existe. Si el caballo no esta física y mentalmente preparado nada hará que se emplee a un nivel por encima de la condición que tiene para el momento. Además seria injusto para el grupo de profesionales, entrenadores, veterinarios, capataces, caballerizos, herreros, jinetes y traqueadores que han dedicado meses trabajando alrededor de un caballo para que el mismo alcance un nivel de condición adecuado, descansar el éxito del triunfo, en esa sustancia colocada solo horas antes del momento de la partida.

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