El tipo o el fenotipo y su importancia en la cria del caballo de carrera

15.11.2012 20:21

En un articulo escrito en 1945 sobre consideraciones genéticas del caballo, el autor, un estudioso de mente privilegiada, utilizó la siguiente anécdota para ilustrar una característica muy particular de la herencia y la transmisión de caracteres de padres a hijos. Según el propio autor, en una oportunidad recibió una carta de una hermosa y famosa bailarina de la época, en la cual, esta le sugería que concibieran un niño. En dicha carta la bella mujer escribía: “Con mi cuerpo y tu inteligencia nuestro hijo debería ser un ser súper dotado”. A lo cual el sabio respondió, “¿Pero que pasaría si el niño tuviera mi cuerpo y tu inteligencia?”. En otras palabras, la transmisión de los genes que van a definir cada uno de los rasgos, características, habilidades y bondades de un ser vivo, es un hecho regido completamente por el azar y por tanto esta enmarcado dentro de un amplio rango de posibles combinaciones genéticas.

Definitivamente la obtención de un caballo de carrera, hoy mas que nunca, esta basada en hechos y fundamentos científicos, especialmente aquellos que provienen del estudio de la genética, ciencia que se ha convertido en un factor fundamental en la búsqueda de explicaciones, que permitan llevar a cabo la difícil tarea que implica encontrar el “cruce” perfecto para obtener un futuro campeón. Criadores y asesores en materia de pedigrí gastan un gran numero de horas definiendo cual es el padrillo que mejor va o “cruza” con su yegua, sin embargo, muchas veces terminan aceptando que lo que lucia perfecto en el papel no lo fue en la practica. Pero, ¿qué pudo haber sucedido?, ¿dónde estuvo la falla?. Quizás la respuesta a este enigma se encuentre en las características físicas o “tipo” de los progenitores que dieron origen al fallido campeón. Considerar el “tipo” o fenotipo de los progenitores, y específicamente evitar variaciones marcadas en el tamaño y características físicas de los mismos, es uno de los conceptos mas recientes que ha sido introducido como un factor importante al momento de planear un “cruce”. En otras palabras, para obtener los mejores resultados un criador debería “mezclar” animales con una conformación física o “tipo” similar.

 Muchos podrán preguntarse, ¿exactamente donde esta el valor o la ventaja de todo esto?. Sin duda que existen varias, la primera de ellas tiene que ver con la posibilidad de predecir de una manera más confiable el “tipo” o las características de un potrillo, producto del cruzamiento entre un padrillo y una yegua con características similares. Al reducir el rango de diferencia entre los “tipos” de los progenitores, también se reduce la posibilidad de obtener combinaciones genéticas no predecibles, muchas de las cuales generalmente son negativas para lograr el balance que le permitiría al futuro atleta desempeñarse de una forma mecánicamente eficiente. El “cruce” de progenitores extremadamente diferentes resulta, la mayoría de las veces, en potrillos carentes de proporción en lo que respecta a tamaño y forma, evitando que el mismo sea desde el punto de vista de la biomecánica, lo suficientemente “correcto”, para convertirse en un animal de carrera superior. Por otro lado, y es mi opinión muy particular, pienso que este nuevo concepto de proporcionalidad y similitud en el “tipo”de los ancestros que aparecen en un determinado pedigrí, le dan un mayor sentido a algunas de las teorías usadas por mucho tiempo por criadores y asesores de pedigrí a nivel mundial para conseguir “cruces” exitosos. El inbreeding, uno de los métodos mas comunes para planificar “cruces”, implica la repetición en el pedigrí de animales superiores. Definitivamente la frecuencia con la que aparecen determinados individuos en un pedigrí, se traduce en una mayor carga o influencia de las características físicas o “tipo” de los mismos en la apariencia que caracterizara al futuro potrillo. Mientras más ancestros similares, considerados corredores superiores, puedan converger en un determinado “cruce”, mayor será la posibilidad de obtener descendientes mejor dotados desde el punto de vista del balance y la mecánica, lo que les permitirá desempeñarse a un más alto nivel de competencia.

Para tratar de ilustrar de una forma sencilla lo anteriormente expuesto, pensemos como propietarios deseosos de conseguir el mejor padrillo para cruzar nuestra yegua. Con conocimientos de conformación básicos, nos damos cuenta fácilmente que nuestra yegua no es muy grande, su cuello es corto y sus cuartillas son largas y algo vencidas. Quizás nuestra búsqueda se enfocaría en encontrar un padrillo de gran tamaño, con largo cuello y cuartillas cortas que compensara con su físico las deficiencias que presenta nuestra yegua. Sin embargo en lo que respecta a la herencia, la mezcla de blanco con negro no necesariamente tiene que ser gris. Los excesos de uno de los progenitores, no necesariamente contrarrestaran los defectos del otro. Tampoco sería sensato, por mas similitud que queramos tener entre los progenitores, utilizar un padrillo igual de pequeño y desproporcionado a nivel de su cuello y miembros. Entonces, ¿qué sería lo correcto?. Lo correcto sería tratar de servir nuestra yegua con un padrillo “promedio”, bien proporcionado y armónico en lo que respecta a sus características corporales y que entre sus ancestros comparta con nuestra yegua el mayor número de individuos superiores. Este tipo de padrillos, “promedio” o “average”, van a “cruzar” bien con un gran número de yeguas. Dentro de este tipo se encuentran muchos de los más populares sementales a nivel mundial y año a año lideraran las estadísticas de todo tipo por el número de corredores superiores que producen.

Sin dudas es un tema de verdad interesante, a partir de ahora y cada vez más la planificación de “cruces” deberá ir más allá del análisis en el papel o en programas de computación. La observación detallada y el análisis fenotípico de los progenitores, el conocimiento de las características físicas que caracterizan las diferentes líneas o familias y que pasan de generación en generación y la adecuada combinación de las mismas con el fin de predecir de alguna forma lo que nos deparara la herencia, serán de vital importancia. Usando el estudio del pedigrí y las variables biomecánicas, las cuales implican forma y proporcionalidad de los progenitores, los criadores a nivel mundial están alcanzando los mejores resultados en sus programas de cría.

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