El uso de las gringolas en el Caballo de Carrera (Parte 2)

17.01.2016 07:45

Steve Asmussen decía con respecto al uso de las gringolas en el caballo de carrera, que luego de años de experiencia como entrenador de Purasangres, para él, un caballo de carrera genuino que “entiende” completamente lo que es la carrera, no necesita ser obligado a hacer ninguna cosa por medio del uso de las gringolas.

Esta declaracion de Asmussen es interesante porque definitivamente, la manera como un caballo reacciona al uso o al retiro de las gringolas, tiene mucho que ver con su capacidad de “comprender”, de tener idea de lo que está sucediendo a su alrededor.

Los caballos de carrera son atletas emocionales, es decir que son afectados por lo que sucede a su alrededor, y dependiendo de su capacidad mental y de la eficiencia con que captan, filtran, interpretan y responden a los estímulos, estos manejan  mejor el stress,  pero también, aprenden más rápidamente y son más fácil de entrenar, tendrán un mejor control del movimiento de su cuerpo, responderán mejor a órdenes y comandos y aceptarán mejor los cambios en el uso de aquellos implemento que restringen alguno de sus sentidos.

Si el caballo no se viera afectado por lo que ocurre a su alrededor y esto no influyera en su desempeño físico, este sería simplemente como una maquina que no expresa ningun tipo de reaccion. Las gringolas, las orejas taponadas, los bozales “blancos” y otros implementos modificadores de los sentidos nunca habrían sido desarrollados porque no tendrían ningun efecto.

Para que un caballo corra de una manera rítmica y eficiente, es necesario que previamente, el sistema psico-sensorial haya “abierto” el camino, captando e interpretando lo que está sucediendo a su alrededor, para luego transformar esa información en una respuesta física que implica un patrón de movimiento dirigido o guiado. En otras palabras es la capacidad mental la que controla el potencial físico de un atleta y en la medida que este sea menos capaz de mantenerse mentalmente por delante de su accionar físico, en esa misma medida disminuye su versatilidad y su patrón de movimiento natural también se verá afectado.
 
Por supuesto cuando un caballo se mueve a gran velocidad, en medio del rebaño, o en el caso que nos interesa, bajo el stress y el “caos” de la carrera, la cantidad y la intensidad con la que se reciben los estímulos también será mayor. Esto pondrá a prueba el sistema psico-sensorial de cada caballo y comenzará a establecer diferencias no sólo a nivel de liderazgo dentro del rebaño, lo cual es fundamental para el funcionamiento del mismo en condiciones naturales, sino que también establecerá diferencias en la habilidad atlética de los mismos, separando aquellos animales cuyo desplazamiento es “ordenado”, guiado por el sistema psico-sensorial, y los que no, que por el contrario se moverán de una forma menos eficiente desde un punto de vista energético.

Kerry Thomas www.thtbloodstock.com/ a quien hemos mencionados en otras oportunidades cuando nos hemos referido a la “mente” del caballo, explica que dentro del rebaño existen varios niveles de jerarquia. Tales niveles de jerarquía vienen dados por la capacidad mental del animal, o dicho de otra forma, por la eficiencia de su sistema psico-sensorial para procesar y responder a los estímulos.

Thomas quien ha analizado un alto número de animales a nivel de las ventas, ha notado que estos niveles de jerarquías se pueden trasladar a los caballos que asisten a las mismas. En su experiencia, él ha estimado que alrededor de un 85% de estos tienen algún nivel de déficit en lo que respecta al procesamiento de los estímulos, esto a efectos de la dinámica del rebaño implica que este grupo necesita o depende de sus compañeros más aventajados mentalmente para compensar sus propias deficiencias y completar su ciclo psico-sensorial.

Esto no quiere decir que estos caballos en carrera no puedan ser competitivos, pero al no ser tan eficientes en el procesamiento de los estímulos y no poder adaptarse rápidamente a los cambios de su entorno, eventualmente con el aumento del stress se afectará la eficiencia del movimiento, el “pace”, la dirección y con seguridad la velocidad. Debido a que su patrón de movimiento es menos rítmico y “ordenado” especialmente en distancias clásicas, serán menos eficientes energéticamente y se mantendrán competitivos por menos tiempo.

Por otro lado un grupo más pequeño lo constituyen aquellos animales con un sistema psico-sensorial que funciona más eficientemente. Estos animales dentro de un rebaño o en una carrera ocuparán un nivel jerárquico más alto, con la  capacidad de influir sobre los otros miembros del grupo sin que ellos mismos se vean influenciados. Los mismos son mentalmente eficientes para manejar el stress sin perder o afectar su capacidad física, lo que en el caballo de carrera, es fundamental porque implica versatilidad así como durabilidad y adaptación al entrenamiento.

Thomas describe lo que es el efecto o la influencia que los animales con un nivel sensorial eficiente tienen sobre aquellos más vulnerables mentalmente. Textualmente dice…”los caballos menos eficiente mentalmente se mantienen o se resguardan detrás de las ancas de otros animales, los persiguen pero no son capaces de penetrar el espacio de estos, no los pasan, fallan al tratar de rebasarlos”.

Mongolian Saturday "schooling" con su nuevo implemento.

 

En un artículo previo sobre este tema, decíamos que el uso de las gringolas puede entre otras cosas incrementar la velocidad temprana o “Early Speed”. Definitivamente esto puede suceder en algunos casos pero tal y como hemos mencionados otras veces, un caballo bien acondicionado no será capaz de correr más velozmente que lo que su capacidad atlética le permite, independientemente de que esté equipado con algún implemento.

En mi opinión, para que este incremento en la velocidad inicial se produzca, el caballo debería tener un “Running Style” que implique algún grado de “Early Speed” o al menos un cierto nivel de versatilidad, que le permita adaptarse a un estilo de correr diferente y aún mantenerse competitivo.  

Cuando observo las carreras, me llama la atención, que no todos los animales con gringolas salen a tomar la punta, algunos de ellos a pesar del implemento, quedan rezagados, lo que me hace suponer que el caballo necesita tener algún nivel de velocidad inicial para que al colocarle las gringolas esta se vea incrementada.

De esto surge otra observación que pienso debería ser considerada antes de decidir usar el implemento. Un caballo que se siente confortable y tiene su mejor chance de ganar cuando corre retirado de los punteros, ¿podría verse beneficiado por el uso de las gringolas para incrementarle su velocidad inicial?, en mi opinión no, si algo está claro para mi, es que respetar  el estilo de correr del caballo, es sin duda el factor más importante para garantizar las posibilidades de triunfo de un animal.

Thomas es de la opinión que las gringolas o cualquier otro implemento que restringen los sentidos, condensa el sistema sensorial y esto compromete su habilidad para interpretar los estímulos. Con el caballo corriendo velozmente, sumado a la “violencia” que existe durante la carrera, eventualmente, el caballo mentalmente deficiente alcanzará un punto en el que su sistema psico-sensorial no es capaz de mantenerse por delante de su accionar físico y su movimiento dejará de ser controlado, el animal será menos eficiente en su consumo de energía reduciendo su velocidad.

Sin embargo el animal con cierto nivel de versatilidad, con un proceso de captación, filtración, interpretación y respuesta al estímulo más eficiente, con una capacidad física adecuada, especialmente en distancias cortas pudiera mantenerse todo el trayecto mentalmente por delante de su accionar físico y sacar ventaja de un incremento en su velocidad inicial.

Thomas también ha observado que cuando las gringolas se colocan en caballos que solo tienen pequeñas deficiencias o “huecos” en su sistema psico-sensorial, el uso del implemento puede tener un efecto positivo, ya que durante el caos de la carrera disminuye las pequeñas fallas que existen en el procesamiento de los estímulos.

Este efecto positivo de las gringolas que Thomas menciona y esta es una opinión completamente personal, pudiera también tener que ver con lo que algunos entrenadores describen como aumentar o mejorar el “foco” o la atención del caballo durante la carrera.

A mi particularmente me cuesta creer que un caballo pueda “razonar” al punto que, al ser equipado con unas gringolas, decida hacer un esfuerzo por tratar de enfocarse o concentrarse más en la tarea que está llevando a cabo, correr a máxima velocidad.

Destin un potro de $400.000 hermano de Creative Cause, llevará gringolas por primera vez este sabado en el LeComte Stakes, su conexión justifica la decisión diciendo…”en su segunda carrera parecía como si estaba observando todo lo que estaba a su alrededor”. Lo que Destin hizo en esa prueba no es más que una consecuencia de millones de años de evolución, es lo que un caballo en condiciones naturales, en lo abierto de una pradera haría en todo momento para mantenerse a salvo del peligro.

El problema no es la cantidad de estímulo a  la que el caballo está expuesto, el problema es como el animal filtra, interpreta y luego responde a estos y eso solo dependerá de la eficiencia con que trabaja sus sistema psico-sensorial.

Las gringolas no van a reducir la cantidad de estímulo que el caballo va a recibir, al igual que otros seres vivos, cuando un sentido se ve afectado o su capacidad de percepción es reducida, los otros sentido se sobreponen para compensar la deficiencia.

Basta con poner atención al movimiento de las orejas de un caballo en el medio de la carrera, especialmente aquellos usando gringolas, estas se mueven como “radares” en casi cualquier direccion tratando de descifrar que está pasando a su alrededor.

En el caballo con pequeños “baches” en el procesamiento de los estímulos, las gringolas pueden tener un efecto positivo, facilitador del proceso, sin embargo en animales con deficiencias significativas, la posibilidad de que estos incrementen su inseguridad e inclusive entren en “pánico” es real. Tal como dice el entrenador Steve Assmusen…”el simple hecho de colocarle unas gringolas a un animal, “dispara” una señal que le dice al caballo que algo diferente a su rutina de trabajo diaria está por venir…tu les colocas unas gringolas y algunos de ellos pueden perder hasta 10 libras tan sólo en el paddock”

Ese trabajo combinado de los diferentes sentidos, explica porque algunos sostienen que los caballos con gringolas responden mejor al uso inesperado del foete, al sonido que este produce y a los comandos de voz.

Un trabajo de investigación fue realizado para precisamente medir la reacción del caballo usando gringolas a los sonidos. Los resultados obtenidos demostraron que los caballos usando gringolas son más sensibles cuando son sometidos a ruidos que no están esperando. Tal reacción no necesariamente puede ser notada por un observador porque la mayoría de los caballos apenas manifiestan algún signo o gesto cuando escuchan el ruido, sin embargo su frecuencia cardiaca que fue usada como un indicativo de excitación, aumentó  dramáticamente.

Como he dicho otras veces, la intención de estos artículos es informar, en ningun momento queremos soportar el uso o no del implemento. La idea es que a partir de ahora el aficionado a las carreras entienda que las gringolas no son simplemente una vistosa capucha que hace lucir más al animal y más bien conozca todo lo que hay detrás del uso de este implemento.

Recientemente observando las carreras me llamó la atención el accionar de un animal usando gringolas, este hacía su mejor esfuerzo por acelerar desde que se ordenó la partida. Uno supondría que esto es lo que el jinete y el entrenador del animal estarían esperando, sin embargo para mi sorpresa, contradictoriamente, el jinete “jaloneandolo” y bien apoyado en los estribos hacia un gran esfuerzo por controlar la intención del animal.

Pareciera entonces que en oportunidades el uso de las mismas es bastante empírico, sujeto quizás, tal como algunos de los más afamados entrenadores reconocen, un poco en desesperación cuando este piensa que el animal es capaz de dar más de lo hasta ahora demostrado .

La decisión de colocarle gringolas a un caballo debería estar soportada no sólo por tener cierta idea de cuan eficiente es el caballo mentalmente, sino por la distancia que correrá, la calidad del lote, el grado de versatilidad y el estilo de correr del animal entre otras. Tal como dice Thomas, es necesario analizar bien porque estas van a ser usadas, cuál es el propósito y cuál pudiera ser el resultado. Lo importante que debe quedar claro es que será la capacidad mental del caballo atleta la que controla el desempeño físico del mismo y que alcanzar un nivel óptimo de la capacidad física o al menos incrementarla va a recaer en una gran medida en la eficiencia del sistema psico-sensorial del animal.

Dr. Enrique Castillo
www.elcaballodecarrera.com
@dormellostud

 

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