La falta de condición física y su papel en la ocurrencia de la Hemorragia Pulmonar inducida por el ejercicio.

22.09.2013 01:51

El día del Woodward stakes los comentaristas de la cadena de televisión que transmitía la carrera hicieron mención de H. Allen Jerkens, un entrenador miembro del salón de la fama y quien increíblemente todavía a sus 84 años sigue presentando animales en los hipódromos norteamericanos. En oportunidades Jerkens es injustamente reconocido por el “trastorno” o dificultad que algunos de sus animales como Onion y Prove Out representaron para grandes héroes de las pistas como Secretariat, Riva Ridge y Kelso, a los cuales “sorpresivamente” venció en pruebas importantes.

Casualmente, a los días, mientras leía algunos artículos encontré más información que tenía que ver con Jerkens. Esta, estaba relacionada con la idea cada vez más fija de que los caballos en Norteamérica algún día corran libres de medicación, especialmente de aquella que actualmente se permite el día de la carrera. Jerkens  junto a un movimiento cada vez mayor de criadores, propietarios y directivos de las asociaciones que rigen la hípica en los Estados Unidos, se ha manifestado en contra del uso indiscriminado del Lasix como única alternativa para disminuir la incidencia de la hemorragia pulmonar inducida por el ejercicio.

Los opositores a la medicación pre carrera y especialmente al uso del Lasix sostienen que la misma es la responsable de la disminución en calidad y resistencia del purasangre norteamericano actual,  y aunque la hemorragia pulmonar asociada con el ejercicio ha sido calificada como una enfermedad ocupacional del caballo de carrera, el uso desmedido o excesivo de la medicación no es la solución y una revisión en los métodos de entrenamiento podría ayudar a disminuir la incidencia y severidad de la misma, garantizando que animales realmente acondicionados y resistentes estén participando cada día en los hipódromos del país. Para estos, incluyendo a Jerkens, la alta incidencia y magnitud del sangrado que puede afectar el desempeño de un caballo en carrera, está relacionada al pobre grado de condición física que el purasangre actual alcanza tras las rutinas de entrenamiento que comúnmente son aplicadas por los entrenadores en Norteamérica.

El típico entrenamiento de un caballo medicado en los Estados Unidos, consiste básicamente de un ejercicio a alta velocidad o “briseo” cada 7 días, sobre un cuarto o la mitad de la distancia a correr, seguido de un día de descanso y luego cinco días de galopes a menor velocidad sobre distancias que pueden ir de 2.000 a 2.400 metros.

Jerkens recuerda que hace 40 o 50 años atrás sus buenos caballos no eran sangradores y aunque aquí habría que hacer la salvedad que el endoscopio de fibra óptica como medio de diagnostico más exacto para detectar el sangramiento, no apareció hasta mediados de los años 70, y que posterior a esa fecha se determinó que un alto porcentaje de caballos, que puede alcanzar hasta un 80%, sangra así sea en cantidades mínimas luego de emplearse a altas velocidades, es muy posible que los caballos de Jerkens solo tuvieran una hemorragia muy leve que no afectara significativamente el desempeño de los mismos durante la carrera. Jerkens relata que los caballos en esa época entrenaban más fuertemente que hoy en día, haciendo durante el ejercicio prácticamente el mismo esfuerzo que soportarían durante la carrera y como consecuencia el "stress" de la misma les afectaba mucho menos de lo que la carrera afecta al caballo actualmente.

Textualmente Jerkens decía: “En esos días los mejores caballos frecuentemente trabajaban la distancia de la carrera en la que participarían cinco o seis días antes de la misma, briseaban media milla a dos días de esta, y quizás todavía pasaban 200 metros la propia mañana del día de la carrera”. Quizas un régimen de entrenamiento muy parecido al tipo de entrenamiento que recibe el caballo en otros países europeos y asiáticos donde la medicación pre-carrera no está permitida y en donde los animales realizan ejercicios a alta velocidad hasta dos o tres veces por semana.

Opinando sobre el tema en varias oportunidades, Jerkens ha hecho la pregunta: “ Como ellos, refiriéndose al caballo, trabajan mil metros para correr una carrera de 1.000 metros, mil metros para correr una milla y mil metros para correr una milla y media o 2.400 metros, no puedo entenderlo? ”. En otras palabras lo que Jerkens sostiene es que los caballos trabajan o se ejercitan a distancias que están muy por debajo del esfuerzo que tendrán que hacer posteriormente durante la carrera.

El reconocido entrenador y sus “aliados” sostienen que aun usando Lasix algún grado de sangrado mínimo puede ser observado, la meta para ellos es tratar de disminuir los casos de hemorragias importantes que afectan el desempeño en carrera y en su opinión esto puede ser posible disminuyendo la diferencia entre el esfuerzo que los caballos hacen durante el ejercicio  y el esfuerzo que hacen el día de la carrera. En  resumen, según Jerkens y los opositores al Laxis, es la marcada diferencia entre las dos “tareas” o los dos esfuerzos la responsable o culpable de que el caballo sangre.

Jerkens quien evita usar el Lasix en sus caballos va exigiendo a sus animales gradualmente, monitoreando la presencia o no de hemorragia antes de someter al caballo a un esfuerzo mayor. En otras palabras si un animal trabaja 800 metros sin usar Lasix y no sangra, entonces, si todos sus otros sistemas corporales están listos, el caballo podrá ir un nivel más alto y “brisear” 1000 metros y así sucesivamente irá aumentando el nivel de exigencia hasta que el animal puede ejercitarse a distancias mayores sin problemas de sangrado. Lo importante para él es que si un caballo no medicado puede “brisear” 1.400 metros sin sangrar, muy posiblemente también pueda correr una carrera de una milla si hacerlo. Sin embargo varios “briseos” de 800 metros sin haber sangrado en su opinión no garantizan que al correr 1.600 metros no se produzca la hemorragia.

Trabajos de investigación realizados en caballos purasangre de carrera, en los cuales se han estudiado parámetros que son precisos indicadores del grado de condición física, como el monitoreo de la frecuencia cardiaca y el análisis del acido láctico, han arrojado resultados que demuestran que solo aquellos caballos faltos de condición sangran durante la carrera, esto debido a la falla en la adaptación de los diferentes sistemas corporales para soportar el “stress” de la misma.

Este es un artículo informativo, con la sola intención de ofrecerles a los amantes del purasangre temas de actualidad que puedan resultarles interesantes. En ningún momento la intención es promover la posición de un grupo o de otro o cuestionar el trabajo de profesionales con muchísimos años de experiencia y éxito trabajando de una manera u otra. Sin embargo la ciencia y la investigación avanzan constantemente y la industria del purasangre no está ajena a los resultados que se obtienen de muchísimas horas de investigación. Mientras existan trabajos de investigación que prueben que el uso excesivo de un medicamento está afectando al caballo, es válido que algunos se preocupen y traten de encontrar la verdad sobre su uso en beneficio del animal.

Dr. Enrique Castillo @dormellostud

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