La Herencia en Linea Directa y sus limitaciones.

20.11.2012 20:11

Las palabras de James Watson, codescubridor del ADN, durante la promoción de su mas reciente libro en el Reino Unido, han desatado una fuerte polémica. Watson padre de la doble hélice de ADN junto a su colega Francis Crick, en una entrevista al diario “The Sunday Times” hizo comparaciones entre la inteligencia de la raza humana de acuerdo al color de la piel. Watson quien aseguro que en la próxima década podrían conocerse los genes que establecen las diferencias entre la inteligencia de las diferentes razas, no es la primera vez que crea una polémica similar con sus declaraciones sobre el tema.

Pero no solo Watson ha emitido opiniones sobre la genética y las diferencias raciales. En 1990, la publicación del libro “The Bell Curve” (La campana de Gauss en español), ya sugería que las diferencias en el coeficiente intelectual de las razas, tenían un componente genético. El interés de los científicos en el tema no es nuevo y la polémica viene de mucho tiempo atrás. En 1869, Francis Galton publicó los resultados de sus estudios sobre la ascendencia o pedigrí de individuos exitosos, explicando que sería posible producir una raza de hombres “superdotados”, fomentando la unión (matrimonio) de individuos, hombres y mujeres talentosos, consecutivamente durante varias generaciones.

De sus estudios Galton, en 1883, dio a conocer el termino “eugenic” el cual asocio a lo que para el era una ciencia que buscaba: “el mejoramiento de las razas, especialmente de la raza humana, a través del control de los factores hereditarios”. Pero dejando de lado la polémica racial que estas comparaciones generan, definitivamente lo antes expuesto, suena familiar para los “amantes” de la cría del purasangre de carrera y pudiera fácilmente ser trasladado a los principios que rigen la cría del mismo. Basándose en un solo factor, la “velocidad”, en la cría del caballo de carrera se establecen comparaciones y se promocionan “elites” o individuos considerados superiores, para reproducirse y de esa manera darle continuidad a la raza.

Harry Laughlin fue uno de tantos estudiosos de la genética que durante la primera mitad del siglo 20 estuvieron interesados en el mejoramiento de la raza humana a través de uniones entre hombres y mujeres talentosos. Laughlin como los otros defensores de dicha corriente sostenía, que ciertas cualidades “abstractas” como: la capacidad de trabajo, el carácter, el deseo de superación, los valores morales y la inteligencia se heredaban en la misma forma que el color de los ojos, la estatura o el color de la piel. En su búsqueda de entender mejor como estos caracteres “abstractos” se heredaban y considerando que varias cualidades que hacían a un caballo de carrera superior, como el deseo de ganar, “will to win” y el temperamento eran “abstractas”, Laughlin realizó trabajos de investigación utilizando al caballo purasangre como población a estudiar y asi observar como se transmitía la capacidad atlética de generación en generación.

Las investigaciones de Laughlin arrojaron información que posteriormente fue publicada bajo el titulo “Racing Capacity in the Thoroughbred”, la cual sin contar con la popularidad de otras teorías usadas mas comúnmente por los criadores hoy en día, sirvieron de base a otros estudiosos del pedigrí como Joe Estes, para fundamentar sus estudios y formular sus teorías acerca de cómo obtener un caballo de carrera superior. El trabajo de Laughlin es complicado, basado en formulas matemáticas y conceptos complejos de genética, que no tiene caso discutirlos aquí. Sin embargo, algunas de sus conclusiones vale la pena traerlas a colación, por la vigencia que todavía tienen dentro de la “ciencia” que es criar un caballo de carrera superior.

Laughlin entendió que el caballo de carrera estaba sometido a un fuerte “stress” durante su vida atlética y por lo tanto el mismo debía tener un adecuado estado físico y mental para superar el rigor del entrenamiento y la competencia con éxito. Para alcanzar ese estado físico y mental adecuado, varios de los sistemas corporales del animal debían interactuar correctamente. Laughlin observo: “ la capacidad corredora, lejos de ser una cualidad presente o ausente o estar basada en la presencia de un gen único, es, desde el punto de vista hereditario mas probablemente el producto de la interacción de miles de genes”. Igualmente en la discusión de sus resultados Laughlin comentaba que aquellos animales con una gran clase corredora, así como sus parientes cercanos tenían una mas alta probabilidad de reproducir esas mismas características en su descendencia. Sin embargo, también pudo observar que en ocasiones no importando que tanta clase corredora tenían los padres, buenos corredores producían animales modestos, así como también animales desconocidos sin ningún merito producían campeones.

Ese fenómeno que ahora es comúnmente conocido como “regresión al promedio”, describe la tendencia de cualquier población a retornar al promedio o average de la raza en determinadas características. Federico Tesio quien fue contemporáneo con Laughlin, en su libro “Breeding the Racehorse” hace mención a una ley que el denomino como “limite en la evolución de la línea directa” y que en esencia propone algo similar a lo que Laughlin observo sobre el promedio o average de ciertas características en una raza. Tesio el “mago de Dormello”, como se le conocía, no deja de impresionarme, de acuerdo a sus observaciones Tesio propuso que la supremacía de un individuo o una familia dentro de una población, no podía extenderse mas allá de un determinado numero de generaciones. Cuando ese numero de generaciones se alcanzaba, el individuo predominante, cedía su supremacía a otro reproductor ligeramente inferior que representaba a una línea o familia diferente, la cual comenzaría entonces a “mandar” produciendo corredores destacados.

Tesio soportaba su ley diciendo: “ Esta ley tiene su mejor demostración en la raza humana. El hombre se distingue de los animales por su espíritu de observación y deducción lo cual le lleva a descubrir verdades desconocidas. Los pocos grandes descubridores de estas verdades son llamados genios. Sin embargo en sus hijos no es posible encontrar esos dotes de genialidad. Para producir otro genio, el padre debe ser de inteligencia ligeramente inferior . En otras palabras y así el “mago” concluía: “ en la evolución de la raza humana el ciclo de la inteligencia esta limitado a una sola generación”.  

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