La Herencia ligada al Cromosoma X

22.11.2012 10:28

 

                En 1865 Gregor Mendel, tras analizar los resultados de sus experimentos, enunció una serie de leyes que regían la transmisión de la herencia de padres a hijos. Los genes son segmentos específicos de ADN ubicados en las células de los seres vivos, los cuales contienen toda la información necesaria para la formación de un nuevo ser. Las observaciones hechas por Mendel sostenían que la expresión de características tanto físicas (tamaño, color del pelaje, apariencia corporal), cómo no físicas (conducta, inteligencia, lívido, carácter etc.) dependían exclusivamente de la dominancia o recesividad de los genes, independientemente del sexo del antecesor que lo transmitía. Estas ideas permanecieron intactas por más de un siglo; sin embargo, el avance de la genética en la transmisión de la herencia, han demostrado que algunos genes no siguen tal comportamiento y su expresión si está sujeta al sexo del progenitor que los transmite. En el caso específico del caballo purasangre ciertas características que influyen en la habilidad atlética del animal se transmiten de esta forma y han permitido a genetistas, criadores y estudiosos del pedigrí tratar de conseguir explicación a las variaciones que existen en la transmisión de la misma de generación en generación.

En Abril del año 1977 una multitud cercana a los 22.000 espectadores se dio cita en el hipódromo de Keeneland en Kentucky. El propósito de tan nutrida concurrencia era observar a una potranca alazana de nombre Sexetary que se disponía a hacer su debut en la tercera carrera de la tarde. El público asistente esa tarde a Keeneland se aglomeró en el “paddock” al momento del ensillaje, aplausos y vítores salieron espontáneamente cuando la potranca ya con su jinete, alegró su andar rumbo al aparato de partida. Pero, ¿por qué Sexetary era el centro de atención?. La razón no era otra sino su padre. Sexetary era el primer descendiente del triplecoronado Secretariat que participaba en una competencia pública; la expectativa del mundo hípico por ver a los descendientes del “supercaballo”  imitar las hazañas atléticas de su padre no se hacían esperar. Sin embargo, el cuarto lugar de Sexetary esa tarde fue el inicio de una serie de decepciones. Secretariat no era capaz de transmitir a sus hijos la misma capacidad atlética que él demostró durante su permanencia en las pistas.

              Pero no todo estaba perdido, Secretariat murió en 1989 y ya, antes de su muerte, algunos criadores habían comenzado a observar una particular tendencia entre los hijos de sus hijas. Las hijas de Secretariat, incluso aquellas de pobres campañas pisteras cómo la misma Sexetary (0 victorias, $1.425), se habían convertido en excelentes yeguas madres a nivel mundial, produciendo campeones de la talla de A.P Indy y Summer Squall, (ambos hijos de la yegua madre de 1982, Weekend Surprise), Chief’s Crown, Dehere y Storn Cat. De igual forma otros grandes corredores cómo Buckpasser, Key to the Mint y Graustark se comportaban en la cría de igual manera que Secretariat, nunca destacaron cómo padres de grandes corredores o padres de padrillos, sin embargo demostraron una condición fuera de serie cómo abuelos maternos.

Por años, la tendencia, cuando se estudia el origen de un purasangre para determinar sus posibilidades de éxito, es darle al padrillo una mayor importancia cómo el transmisor de la capacidad atlética a sus descendiente. Sin embargo actualmente tras los avances en el conocimiento de la transmisión de la herencia, otros nombres o posiciones dentro del árbol genealógico de un potro han ganado fuerza e importancia a la hora de medir el futuro desempeño del animal en las pistas. El descubrimiento de material genético ligado específicamente al cromosoma X, obliga actualmente a cualquiera que desee medir las bondades de un determinado pedigrí, no sólo a considerar al semental y a la yegua madre del producto, sino también tendrá que darle importancia a la madre del padrillo, al abuelo materno y al abuelo materno del padrillo, este último denominado  comúnmente cómo la “posición número 12”.

Una de las teorías que tratan de explicar este salto generacional de la habilidad atlética, sostiene que algunos grandes corredores exhiben un alto nivel sólo cuando los genes que lo determinan son transmitidos por la madre. Cuando ese mismo grupo de genes son transmitidos por el padrillo, lo hacen “apagados” o “inactivos”.  Secretariat no destacó cómo padre de corredores, tampoco sus hijos tuvieron mayor influencia cómo padrillos en la cría, sin embargo, sus hijas lo convirtieron en un abuelo materno excepcional. Somethingroyal la madre de Secretariat, era una hija de Princequillo, un destacado abuelo materno. En la cría, ella produjo cuatro ganadores clásicos incluyendo al destacado Sir Gaylord. ¿Cómo se aplicaría la teoría en este caso?. Somethingroyal transmite a Secretariat los genes que determinan una alta habilidad atlética de manera “activada”, esto hace que su hijo los exprese y sea un excelente corredor. Secretariat por su parte, al ir a la cría y por su condición de macho, le transmite a sus hijos (machos y hembras) estos genes pero “apagados” o “inactivados”, por esta razón sus descendientes no expresan la capacidad atlética de su padre. Cuando las hijas de Secretariat van a la cría, por su condición de hembra vuelven a pasar el grupo de genes a sus hijos en forma activa, produciendo excelentes corredores nietos de Secretariat. Los hijos de Secretariat, que tampoco tuvieron éxito cómo padrillos, quizá siguiendo la misma tendencia, deberán esperar una generación más para entonces a través de sus hijas convertirse en destacados abuelos maternos.

La aplicación de la genética llamada por algunos la ciencia del siglo 21, es cada vez mayor dentro de la cría del caballo purasangre, su entendimiento será cada vez más trascendental en la intención de obtener los cruces adecuados con miras a producir un futuro campeón. 

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