La Parálisis Parcial de la Laringe: Una variante del caballo "Roncador"

28.01.2014 23:01

La historia del caballo purasangre, está llena de casos de individuos que fueron catalogados en su época como “roncadores” debido al peculiar ruido que producían cuando se empleaban a alta velocidad. 

La matrona Pocahontas, nacida en 1837 y catalogada de “roncador”, madre del 7 veces líder semental en Inglaterra e Irlanda Stockwell, nunca pudo obtener una victoria posiblemente por la limitación que le producía el problema a nivel de su laringe. Su hijo Stockwell no desarrollo la condición y ganó 11 de 16 carreras, entre ellas el St. Leger Stakes y las 2.000 Guineas, ambos pasos de la triple corona inglesa. Sin embargo su hija Araucaria produjo a Chamant, un potro nacido en 1874, también ganador de las 2.000 guineas y el cual para finales de su campaña de tres años y al igual que su abuela, comenzó a desarrollar problemas respiratorios que fueron denominados como una forma de síndrome del “roncador”. 

Uno de los casos más significativos fue el del campeón invicto y triple coronado ingles Ormonde, el cual algunas semanas después de su victoria en el St. Leger Stakes, su entrenador John Porter notó que el animal producía un ruido cuando respiraba durante el galope. Para finales de su campaña como tres añero, los problemas respiratorios de Ormonde se agravaron, el ruido que producía durante el galope se incremento hasta que finalmente fue catalogado de “roncador”.  En 1889 y tras dos temporadas como semental en Inglaterra, el Duque de Westminster criador y propietario de Ormonde, decidió vender al más grande caballo de Inglaterra del siglo 19 para Argentina debido al temor que el caballo transmitiera a su descendencia los problemas respiratorios. Sin embargo y a pesar de los temores de su propietario, en su primera producción Ormonde produjo a Orme, un hijo de la yegua Angélica, la hermana del inmortal St. Simon. Orme quien fuera campeón de dos años en Inglaterra en 1891, destacaría en la cría como líder semental en Inglaterra en 1899 a través de su hijo Flying Fox, quien ganó la triple corona inglesa ese mismo año y posteriormente en 1907 con Orby, su segundo ganador del Epsom Derby y quien posteriormente en la cría se convertiría en una influencia importante de velocidad. 

Sin dudar de la sapiencia de los hombres de caballo de la época, me cuesta entender como un típico caballo roncador, con parálisis severa de la laringe, pudiera ser capaz de ganar pruebas tan exigentes como por ejemplo el Epsom Derby. 

El diagnostico de la hemiplejia laríngea o como se ha denominado más recientemente Neuropatía Laríngea Recurrente, dio un giro total luego de la introducción a finales de los años 70 del endoscopio de fibra óptica. Desde entonces, este instrumento se ha convertido en una herramienta incomparable para hacer el diagnostico, no solo de los problemas de parálisis de la laringe, sino de cualquier otra patología que afecte las vías respiratorias del caballo, por lo que cualquier diagnostico de “roncador” previo a este avance tecnológico, está sujeto a una altísima posibilidad de error, especialmente cuando un  signo típico del caballo “roncador” como es la intolerancia al ejercicio no está presente.


Hablando un poco en favor de aquellos que etiquetaban a un caballo como roncador hace 100 años atrás, vale la pena mencionar que cuando se hacen exámenes endoscópicos rutinarios a nivel del hipódromo, con alguna frecuencia es posible observar animales que al ser endoscopiados en reposo, enseñan cierta limitación para abrir o alcanzar con ambos cartílagos aritenoides el mismo nivel de abducción. Aunque en reposo uno de los aritenoides se observa ligeramente más relajado o caído, en muchos de estos animales al momento de galopar a máxima velocidad, el cartílago se abre lo suficiente para que un volumen adecuado de oxigeno alcance los pulmones  y el animal pueda entrenar y competir exitosamente especialmente en pruebas por debajo de la milla. 

Tal condición ha sido referida como Parálisis Parcial de la Laringe y la misma es una variación menos severa de la parálisis total que sufren algunos animales.  La toma de decisiones con respecto al tratamiento y futuro atlético del caballo que padece esta condición, así como sus posibilidades de convertirse en reproductor, se ha convertido en todo un dilema para el grupo de profesionales que trabaja alrededor del animal. El dilema surge en primer lugar por el hecho de que el comportamiento de la laringe en reposo no tiene nada que ver con lo que sucede cuando el animal corre a gran velocidad. 

Por esta razón, el examen endoscópico en reposo no es cien por ciento concluyente y la evaluación debería hacerse con el animal empleándose a alta velocidad en un” treadmil” y estos equipos por lo general no están disponibles para el veterinario que ejerce privadamente a nivel del hipódromo. Una segunda razón se debe al hecho de que el éxito de la técnica quirúrgica mas popularmente empleada, la laringoplastia, no es mayor al 50 % y posterior a la misma, la máxima apertura alcanzada no será mayor a un 75 %, por lo que determinar si la condición mejorará o por el contrario se hará aun peor no es fácil de determinar.

Haz click en el link y ve el espectacular triunfo de Midnight Lute en BC sprint del 2007 (cortesia Youtube)

www.youtube.com/watch?v=u8SSRqn6wmQ

Recientemente, John Sparkman columnista para el Daily Racing Form, con motivo del triunfo de dos hijos de Midnight Lute, uno de su segunda producción Midnight Hawk en el Sham Stakes G3 y Shakin It Up de su primera producción y su segundo ganador de G1, hizo un análisis del potencial como semental del joven padrillo hijo del ganador del Derby y el Preakness de 1998, Real Quiet.  El artículo da un vistazo general a varios de los mejores hijos del semental que ya cuenta con nueve ganadores clásicos en tan solo 3 producciones en edad de correr. Sin embargo otros aspectos expuestos por Sparkman me parecen más Importante de comentar. 

Aunque Midnight Lute nunca ganó en distancias más allá de los 1400 metros, no queda duda de su clase al haber ganado 6 carreras en 13 actuaciones, destacando sus victorias en dos G1 en el 2007, la Breeders Cup Sprint y el Forego Stakes. La falta de “stamina” para triunfar en pruebas de mayor distancia, debió ser consecuencia de algún grado de obstrucción a nivel de su laringe. Prueba de esto es que a pesar de una fácil victoria en su debut en una prueba de 1200 metros, en su única actuación a los dos años, su entrenador Bob Baffert y su veterinario tomaron la decisión de someter al potro a una operación en su garganta con la esperanza de mejorar la apertura de la entrada hacia la tráquea, que supongo tenía algún nivel de obstrucción por una parálisis parcial de la laringe. 

Al parecer esta primera operación no arrojo los resultados esperados y el caballo tuvo que ser nuevamente operado, situación tal que lo mantuvo un año fuera de las pistas. Midnight Lute es un “gigantón” de 17 manos, una condición que según los estudios, hace a los animales de gran tamaño más a riesgo de desarrollar problemas de parálisis de la laringe.  Dos operaciones no fueron suficiente y luego de finalizar cuarto en el Commonwealth Breeders' Cup Stakes Gr. 2  en Abril del 2007, el caballo fue enviado nuevamente al quirófano para una tercera operación, retornado 5 meses más tarde con su triunfo en el Forego Stakes G1.
 

Midnight Lute quien en el recién comenzado año 2014 se ubica segundo en la estadística de sementales con tres producciones, pareciera ser capaz de transmitir “clase” a algunos de sus hijos, sin embargo todavía es muy temprano para poder evaluar cual pudiera ser la incidencia con la que los problemas respiratorios afectaran a su descendencia, considerando que muchos trabajos de investigación han determinado que este tipo de condición es significativamente hereditaria.
 

Para terminar, este comentario de Sparkman me llamó la atención por ser algo que yo particularmente no esperaría. Según su impresión, la actitud del criador Norteamericano ha cambiado en las últimas décadas con respecto al uso de sementales con condiciones congénitas que afectan la laringe del animal y producen parálisis de la misma. Según él, aunque la mayoría de criadores prefieren usar un semental libre de condiciones que afectan su laringe, en algunos casos y hace mención al caso del líder semental  Storm Cat, quien en oportunidades transmite este problema, si el padrillo es suficientemente bueno y transmite “clase” a sus descendientes, con mucha seguridad tendrá una temporada de monta llena con un gran número de yeguas.

 

 

 

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