Los Jefes de Raza y su contribucion en el desarrollo del Caballo de Carrera

07.11.2012 20:19

Desde el origen del caballo purasangre a finales del siglo 17, hasta nuestros días, la evolución del mismo ha dependido en gran parte de la contribución al “pool” de genes echa por un selecto grupo de sementales que para su momento destacaron como individuos superiores. Este pequeño grupo de individuos transmiten a su descendencia rasgos y aptitudes que determinan y caracterizan la raza, física  y funcionalmente. De igual manera su presencia es tal, que difícilmente se pueda hacer un análisis genealógico sin encontrar sus nombres repetidos varias veces dentro de un pedigrí. 

Desde Eclipse (1764), Herod (1758) y Matchen (1748) hasta nuestros días, la esencia del purasangre de carrera ha estado influenciada por ese selecto grupo de individuos que en su momento demostraron tal superioridad convirtiéndose en verdaderos “jefes” dentro de la raza. La nomina de caballos que participaron el sábado 5 de mayo pasado, en la edición numero 133 del Derby de Kentucky, es un ejemplo bien reciente que ilustra lo que estamos hablando. Del total de 20 competidores, 7 de ellos eran por sementales descendientes de Mr. Prospector, mientras que otros 6 provenían de la línea de Northern Dancer. En otras palabras, casi el 75% de una representación de lo mas granado de la generación de caballos tresañeros en los Estados Unidos, descienden solamente de dos sementales, claro esta, dos de los que más han impactado la raza en los últimos tiempos. 

Franco Varola, un abogado Italiano, amante del caballo de carrera y estudioso del pedigrí, dio continuidad a los trabajos que previamente había realizado Vuillier, un militar Francés quien fue el primero en proponer el concepto de Jefe de Raza. Varola selecciono todos aquellos individuos que en diferentes momentos desde los inicios de la raza, habían contribuido de una manera significativa con el desarrollo y la evolución de la misma. Tras la selección, Varola agrupo a todos los sementales con la idea de determinar cual había sido la contribución de cada uno de esos individuos al desarrollo y evolución del purasangre. Esta clasificación de los individuos superiores o como se han denominado Jefes de Raza, estaba basada en habilidades, en aptitudes, en funcionalidad, la misma no consideraba características fenotípicas. Sin embargo y debido a que hace 200 años atrás la apariencia del purasangre era mas variada (hoy en día tenemos un caballo mucho más homogéneo en su apariencia) algunos tipos o fenotipos podían ser asociados con cada una de las distintas categorías establecidas por Varola para su clasificación. 

Pero cuales eran esas habilidades que según Varola, el purasangre, a lo largo de su evolución había desarrollado y que ahora él pretendía usar como parámetros para establecer la contribución de cada Jefe de Raza. En su libro “Tipología del Caballo de Carrera” donde Varola discute el tema, el mismo escribía sobre las habilidades del purasangre, 

“La más importante es la velocidad, sin la cual el purasangre no sobreviviría en su presente contexto. Sin embargo, la velocidad solo tiene significado cuando es mantenida a lo largo de cierta distancia, lo que significa que la stamina también es un componente importante en el caballo de carrera. Además, las carreras son competencias entre varios caballos, y estos deben “pelear” con miras a pasar la raya en primer lugar. Por lo tanto las cualidades morales deben también ser consideradas”. 

Varola repartió la totalidad de Jefes de Raza por el seleccionados en cinco categorías que él denominó “Brillantes”, “Intermedios”, “Clásicos”, “Sólidos” y “Profesionales”. Cada una de estas categorías ha sido definida y hablar de ellas en detalle seria imposible en este articulo. Comúnmente “Brillante” ha sido asociado con precocidad y velocidad, los Jefes de Raza de esta categoría, tienen el encargo de preservar la velocidad de generación en generación. Además transmiten a su descendencia ese grado de precocidad tan importante en el purasangre actual. En el extremo derecho del espectro, opuesto a lo Brillante, se encuentran los Jefes de Raza Profesionales. Estos son asociados con la transmision de stamina, de resistencia, sus descendientes tardan en madurar, una desventaja en una industria que cada día mas tiende hacia la “aceleración” de cada una de sus etapas. En el centro del espectro se encuentran los Jefes de Raza Clásicos los cuales proveen a sus descendiente con la velocidad y consistencia necesaria para participar exitosamente en las grandes carreras clásicas. Los Jefes de Raza Sólidos, en el espectro de Varola se encuentran a la derecha de los Clásicos. Estos sementales tienen la responsabilidad de preservar en la raza las llamadas cualidades morales del caballo de carrera, valentía, resistencia y deseos de ganar o como lo llaman los americanos “will to win”. Por ultimo ubicados a la izquierda del centro, están los Jefes de Raza Intermedios, también denominados “mixers” o “mezcladores”, sin cuya participación nunca existiría la interacción necesaria entre los diferentes nombres que constituyen un pedigrí. 

En un articulo previo hablábamos en una forma general de las distintas teorías existentes para criar caballos de carreras. Esta clasificación funcional del purasangre propuesta por Varola, es la base de una de esta teorías, el “Dosage”, una manera de analizar un pedigrí, dándole valor a la contribución hecha por cada “Jefe de Raza” envuelto en el mismo. Pero lo realmente importante lejos de considerar este método como una forma única de establecer un programa de cría, es tener en cuenta, de acuerdo a las observaciones de Varola y de una serie de colaboradores que le ayudaron a realizar esta clasificación, como se comportan y cual pudiera ser la contribución de estos individuos superiores, cada vez que ellos aparecen entre los antecesores de un nuevo individuo. Cada una de las habilidades antes mencionadas son importantes, la presencia de cada una de ellas es indispensable como parte del balance necesario que debe existir en un pedigrí. Los excesos o las deficiencias de alguna de estas habilidades no necesariamente son sinónimo de fracaso, sin embargo, el caballo que solo es capaz de “luchar” por un rato, que carece de la resistencia necesaria para mantener un nivel competitivo a pesar del cansancio, sucumbirá irremediablemente ante aquel, que dando un extra, acelerara aun mas para evitar ser pasado y peleara tranco a tranco con cada uno de sus oponentes hasta dominarlos, estableciendo así la diferencia entre un caballo de carrera y un individuo superior.    

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