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  • Enrique Castillo

El origen del caballo Purasangre

Me atrevería a decir, que el origen del caballo Purasangre inglés, o “Thoroughbred”, se produjo de la mano de la evolución que fue sufriendo el deporte hípico a lo largo de la historia, cuando los fanáticos del caballo para fines deportivos, principalmente las carreras, comenzaron a poner mayor atención e interés en aquellas razas que se pensaba transmitían mayor velocidad.


El término “Thoroughbred” fue utilizado por primera vez en 1713 y posteriormente adoptado por los fundadores del General Stud Book Inglés para denominar la nueva raza. Roger D. Upton capitán de la armada inglesa, en su libro Newmarket & Arabia An Examination of the Descent of Racers and Coursers 1873, explica que el termino Thorough-Bred, significa completa y enteramente criado con la mejor sangre, criado de ancestros superiores. Sin embargo, la traducción al español como “Purasangre”, es para los estudiosos de épocas más recientes, una “pobre” manera de describir o identificar el origen y las propiedades de un animal que por el contrario, es un híbrido originado de la conjunción de muchas y diferentes razas.

Godolphin Barb (imagen tomada de internet crédito absoluto de su propietario)

Las carreras de caballos en Inglaterra existían desde épocas tan tempranas como los años finales del siglo 12. Debido al auge y popularidad que cada día más generaba el deporte entre los reyes y nobles ingleses, para el siglo 16, estos comenzaron a preocuparse en tomar medidas que tenían como finalidad la mejoría de sus caballos nativos. Varios monarcas participaron de este deseo de mejorar el producto de su crianza. Uno de ellos, el Rey Henry (Enrique) VIII, considerado como el primer monarca realmente fanático de las carreras, no sólo fungió como un apasionado y sistemático criador, también fue importador a gran escala y legislador. Entre algunas de sus leyes destinadas a mejorar y aumentar la población caballar de su reino, él, estableció leyes que obligaban a los nobles de un determinado nivel como duques y arzobispos, a mantener un número de animales aptos para la reproducción que tuvieran una altura hasta la cruz mayor a las 14 manos (una mano, como medida de la altura de un caballo hasta su cruz, equivale a 4 pulgadas o 10.16 cm). Igualmente, ningún macho entero, mayor de dos años y por debajo de las 15 manos de altura, podía estar suelto en campos o pasturas donde se encontraran yeguas y potrancas.


La historia


La historia que comúnmente se conoce y que ha pasado prácticamente sin alteración de generación en generación, relata, que el Purasangre inglés se originó a mediados del siglo 17 y fue el producto de la unión de tres sementales de origen Árabe con yeguas nativas de Inglaterra. Sin que lo anterior sea incorrecto, habría que destacar que muchas de las yeguas que sirvieron como Fundadoras fueron importadas desde la Península Arábiga (Árabe), España (Thieldone), Turquía (Turk), Norte de África (Barbs), Escocia e Irlanda (Galloway y Hobbies). De igual manera, en el caso de los sementales, el uso de animales Árabes puros, estaba restringido y era casi exclusivo de las familias reales Árabes. A pesar de eso, algunos pudieron llegar a otras regiones y combinarse con animales nativos produciendo un animal mixto, de gran calidad, que recibió lo mejor de ambas razas como es el caso de los Barbs (Norte de África) y los Turks (Turquía). Por lo tanto la sangre proveniente de sementales de otras regiones del medio oriente y de yeguas de razas diferentes al Árabe, fue importante en la conformación del “pool” de genes que dio origen al Purasangre.


Darley Arabian (imagen tomada de internet crédito absoluto de su propietario)

Los sementales fundadores


Tres sementales provenientes del Medio Oriente prevalecieron entre un alto número de animales importados entre el siglo 17 y 18, para jugar un papel importante en el desarrollo de la nueva raza apareandose con yeguas hijas de al menos 174 sementales no relacionados.


Byerley Turk, el cual no fue muy promocionado en la cría, pudo haber nacido en 1680 y llegado a Inglaterra en 1689. Darley Arabian, que se dice fue traído desde Alepo en 1704, la tercera ciudad más grande del imperio Otomano o Turco durante los siglos 16 y 17, fue el padre de Flying Childers (1714), considerado el primer gran caballo de carrera en Inglaterra. Sin ser el de mayor influencia genética, Darley Arabian, representa la línea paterna más prolífica a través de su descendiente directo Eclipse, del cual provienen más del 90% de los sementales en la actualidad. Y Godolphin Barb o Godolphin Arabian (1724), que pudo haber entrado a Europa desde algún lugar del Norte de África (Barbs) y considerado el de mayor influencia genética, transmitiendo a sus descendientes más cercanos y a los descendientes de estos su temperamento, su conformación y su velocidad en distancias media.


A pesar de la importancia que han recibido estos tres sementales, es reconocido que para el momento que Godolphin Barb llegó a Inglaterra, ya unos 200 sementales importados habían sido usados; Sultan (?), padre de la yegua Old Bald Peg (1665) (fundadora de la familia 6), Old Morocco Barb (?), Brownlow Turk (1704) y White Turk (1657) entre otros, también tuvieron gran influencia en la formación de la raza, pero por fallas en los registros no siempre fueron bien identificados.


En cualquier caso, e independientemente de cuantos sementales fueron importados a Inglaterra en el inicio, solo un número muy bajo prevaleció para representar y tener alguna influencia en el “pool” de genes del Purasangre actual. Tal como explica Ken McLean (Genetic Heritage), luego de estudiar un gran número de pedigrís, sólo nueve sementales entre todos aquellos importados inicialmente, representan un 40 % del “pool” de genes del caballo de carrera Europeo y un 35 % del de Norte América.


Las yeguas fundadoras


Las yeguas fundadoras, incluyen animales de diferentes razas que entraron a Inglaterra a finales del siglo 16 y principio del 17, principalmente de importaciones realizadas por los monarcas y nobles ingleses (Enrique VIII, James I,Charles I y Charles II) con el fin de mejorar la raza, mientras que otras, también de mucha calidad, fueron obsequiadas por diplomáticos de distintos países como España, Italia, Irlanda, Norte de África (costa berberisca), Turquía y Península Arábiga. Las yeguas que fueron conformando el rebaño y que se mezclaron con los sementales orientales debieron sobrevivir eventos como las guerras civiles inglesas (Commonwealth), que sin duda provocaron la pérdida no sólo física, también el extravío de algunas de ellas, pero además influyeron en el hecho de poder tener un mejor registro e identificación de estas.


Un primer intento para identificar y llevar un registro de la raza se realizó en 1791 y fue publicado por James Weatherby como Introduction to a General Stud Book. La información de ese primer intento de registro fue revisada en 1793 y dio origen al Volumen I del General Stud Book. Tal como explica Bruce Lowe en su tratado “Breeding Racehorses by the Figure System”, en ese registro de 1793 no existían más de cien yeguas originales, fundadoras o “Tap Roots”. De ese centenar, Lowe, en la revisión del Volumen I realizada en 1891, edición que pudo revisar antes de su muerte en 1894, estimó que unas cincuenta yeguas todavía aparecían en los registros y de esas, menos de veinte jugaban un papel prominente en el pedigrí del caballo moderno. Lowe encontró y clasificó las diferentes líneas maternas e identificó 43 yeguas originales las cuales podían ser “rastreadas” a lo largo de su ascendencia hasta alguna yegua que hubiera vivido hacia finales del siglo 17 y que estuviera registrada en el Volumen I del Stud Book.


La importación de yeguas Árabes pura era prohibitiva por lo costoso de estos animales, además, por la renuencia de las familias reales Árabes que las poseían, de compartir sus valiosos vientres con los monarcas de otros países. Por esta razón, muchas de estas yeguas fundadoras que fueron “rastreadas” por Lowe, eran de raza Hobby o Barbs y conformaban los rebaños de criaderos establecidos en el condado de Yorkshire al norte de Inglaterra, propiedad de reyes y nobles, como Helmsley Stud (1548-1687), Sedbury Stud (1648-1731) y algunas “rescatadas” de Tutbury Stud (Royal Stud) (1603-1650). La mayoría de los historiadores ahora, están de acuerdo, que muchas de estas yeguas fueron nombradas “royal mares” luego de un trato establecido en 1661 entre el Rey Charles II y su “Master of horses” James D’Arcy, dueño de Sedbury Stud. El propósito de este acuerdo, era que D’Arcy produjera potros para el rey hijos de yeguas de su propiedad. De manera que el término “royal mare” en yeguas que pertenecieron a la segunda mitad del siglo 17, es un indicativo de que estas son descendientes directas de los rebaños reales de Tutbury Stud (previos al commonwealth) o de alguna yegua del rebaño de D’Arcy y que sirvió para producir potros que pasarían a ser propiedad de el rey.


Lo que sí es destacable, al igual que lo que sucedía con los sementales, es que el número de yeguas fundadoras de la raza, hoy en dia comprobado por el estudio del ADN mitocondrial, fue mucho más pequeño que lo originalmente se había pensado, especialmente cuando se determinó, que algunas de las líneas identificadas por Lowe como familias individuales, tenían un origen común, descendían de la misma yegua.


Byerley Turk (imagen tomada de internet crédito absoluto de su propietario)

Los registros fraudulentos; El mito


Por supuesto durante el siglo 16 y 17 no era fácil haber llevado registros fidedignos de todos aquellos animales que se fueron mezclando previo al inicio de la nueva raza. Aun después, ya hacia finales del siglo 17, cuando se establecieron los primero registros del “Purasangre” como raza, la falta de información dejaba “vacíos” difícil de llenar que hacía imposible evitar la ocurrencia de errores en la identificación y el seguimiento de la ascendencia de los distintos componentes de la raza. Aunque estos errores involuntarios y sin mala intención no era lo deseado, fueron los registros fraudulentos, con propósitos financieros, que buscaban aumentar los valores de sementales y de sus productos para la venta y que afectaron la legitimidad del pedigrí de un individuo, los que realmente actuaron en perjuicio de los registros de la raza.


Markham Arabian fue un caballo Árabe puro, importado en 1616 por el Rey James I, un gran promotor de las carreras de caballos. La ilusión del rey era que este se convirtiera en un destacado corredor en Inglaterra, sin embargo, el caballo Árabe del rey nunca enseñó gran calidad y fue vencido con facilidad por caballos de otras razas (caballos de carrera de la época) que contaban con mayor velocidad. Cuenta la historia, que a pesar de eso, James I, siguió promoviendo a su fallido caballo y al caballo Árabe puro en general como fuente de velocidad. Esto, dicen, provocó que cualquier caballo que llevará como “apellido” el término “Arabian”, veía incrementado su valor y llenó los registros del Stud Book de falsos caballos Árabes o “Arabians”. Godolphin Arabian (Barb), Leedes Arabian (Barb/Running horse) y hasta el mismo Darley Arabian (Turcoman) son algunos de los muchos posibles casos de esta situación. El daño provocado por la alteración del verdadero origen de algunos animales ha perdurado por siglos, sugiriendo que el caballo arabe puro era la fuente de la velocidad y la clase del purasangre inglés, manteniendo vivo un mito que ha pasado de generacion en generacion.


La verdad; La comprobación científica.


Los avances en el área de la genética han permitido a los investigadores, conocer con bastante exactitud el tráfico y el origen de las poblaciones de los seres vivos, haciendo el seguimiento de variaciones o mutaciones de sus genes que se transmite sin alteración de padres a hijos.


En el caso del macho, una gran porción del cromosoma “Y”, conocida en inglés como “male-specific region” (MSY), puede sufrir mutaciones que una vez producidas pasan intactas de padre a hijo siendo un reflejo perfecto de la línea paterna y usadas ampliamente para inferir los ancestros paternos de la población. Algo similar sucede en el caso del ADN mitocondrial (DNAmt) donde las variaciones en su secuencia pasan sin alteración, exclusivamente de la madre a su descendencia y permite hacer seguimiento de las diferentes líneas maternas.


Por siglos la historia le ha dado el crédito de la capacidad atlética y la calidad del caballo Purasangre a la influencia de la línea paterna proveniente de sementales Arabes. Sin embargo, el estudio recientemente del cromosoma “Y” ha demostrado que fueron sementales de raza Turkoman los que mayormente tuvieron influencia en el origen del caballo Purasangre. Con la excepción de unas pocas razas del norte de Europa, actualmente, las demás razas del caballo moderno presentan una mutación en en la (MSY) del cromosoma “Y”, introducida en los rebaños Europeos 700 años atrás y que está asociada a un semental de raza Turkoman. De la misma manera, los estudios del ADN mitocondrial han producido resultados similares, demostrando que la variación de este en el caballo Purasangre no coincide con la que se encuentra en el caballo Arabe puro, pero sí, se asemeja mucho al patrón genético presente en caballos de raza Turkoman. Los caballos de raza Akhal-Teke, quizás el pariente viviente más cercano al caballo Turkoman, tienen una alta incidencia del mismo patrón genético del ADN mitocondrial que es similar a la del caballo Purasangre.


El caballo Árabe puro fue criado para sobrevivir a la guerra en el desierto, la resistencia y alguna cualidad moral como el coraje podrían ser algunas de sus principales características. Los animales mixtos, Turks y Barbs todavía con una buena influencia de la pureza del Árabe, alcanzaron un mayor desarrollo físico, con mayor desarrollo muscular sobretodo en sus miembros posteriores, miembros más largos y espaldas con una mejor inclinación, una conformación que los hacía más veloces. Pero existieron otros componentes, otras razas, los llamados “Running Horses”, caballos todavía con mayor velocidad y a los cuales se les reconoce por ser la fuente de velocidad del caballo Purasangre. El origen de la velocidad del caballo Purasangre será el tema de nuestro próximo artículo.


Enrique Castillo

@ejcastillox

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